Ubicado en el corazón del Parque 3 de Febrero, en el barrio de Palermo, se despliega uno de los tesoros urbanos más cautivadores de Buenos Aires: El Rosedal. Este jardín, inaugurado en 1914 bajo la mirada visionaria del paisajista Benito Carrasco, se erige como un testimonio vivo de la Belle Époque argentina, fusionando la elegancia del diseño europeo con la vitalidad del clima porteño. Al cruzar el emblemático Puente Griego de madera, el visitante abandona el ritmo frenético de la ciudad para sumergirse en un oasis de cuatro hectáreas donde el tiempo parece detenerse entre senderos de ladrillo picado y pérgolas que susurran historias de principios del siglo XX.
El corazón de este santuario es su imponente colección de más de 18.000 ejemplares de rosas, representando a casi un centenar de especies distintas. Durante la primavera, el jardín estalla en un caleidoscopio de colores que van desde el carmesí más profundo hasta el blanco más puro, perfumando el aire con una fragancia que ha inspirado a poetas y amantes por generaciones. En el centro del predio, el Jardín de los Poetas rinde homenaje a la literatura universal, con bustos de figuras icónicas como Dante Alighieri, Jorge Luis Borges y Alfonsina Storni, quienes custodian en silencio la belleza del entorno.
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