viernes, 30 de enero de 2026

¿Por qué este insecto NO intenta esconderse? El secreto de sus colores


En el vasto mundo de los insectos, la discreción suele ser la clave para la supervivencia. Sin embargo, la criatura que observamos en esta imagen desafía todas las reglas del camuflaje. Se trata de una langosta soldado, un miembro imponente de la familia de los romaleidos que habita principalmente en las regiones tropicales y subtropicales de América.

Soy de Argentina, más precisamente del Noreste de la Provincia de Buenos Aires donde vivo hacía mas de 20 años que no las veía.

A diferencia de otros saltamontes que intentan mimetizarse con el follaje, este ejemplar luce un traje espectacular de color verde profundo, decorado con intensas franjas naranjas y amarillas. En biología, este fenómeno se conoce como aposematismo. No es una casualidad estética, sino un mensaje visual directo y contundente para cualquier depredador: estas marcas advierten que el insecto posee un sabor desagradable o que incluso puede ser tóxico si se intenta ingerir.

Si observamos el detalle de sus patas, notamos una estructura robusta y espinosa, ideal para aferrarse con fuerza a las superficies, tal como lo hace aquí sobre esta caña seca. Aunque poseen alas con una textura que recuerda al encaje, estas langostas no son grandes voladoras de largas distancias; prefieren desplazarse con parsimonia, confiando plenamente en que su llamativa armadura mantendrá alejadas a las aves y pequeños mamíferos.

Al verla de cerca, comprendemos que no necesita la velocidad para escapar. Su elegancia es, en realidad, su mejor escudo. Es un verdadero soldado de la naturaleza que no necesita esconderse para reclamar su lugar en el ecosistema, recordándonos que, a veces, la belleza más vibrante es también la más peligrosa.

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