En el corazón de los espacios verdes, un observador atento puede descubrir al Machetornis rixosa, popularmente conocido como Picabuey. A diferencia de otros miembros de su familia, este tiránido ha evolucionado para dominar el estrato terrestre, desplazándose con agilidad sobre el césped en busca de invertebrados.
Su plumaje revela un contraste funcional: un dorso pardo que le permite mimetizarse con la tierra y un vientre amarillo intenso que exhibe durante el vuelo. El rasgo más distintivo de su fisonomía es la marcada línea ocular oscura, un antifaz natural que reduce el resplandor solar mientras patrulla el terreno. Adaptable y audaz, el Picabuey es un testimonio viviente de la biodiversidad que persiste en nuestros entornos urbanos.
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