Aunque muchos creen que el ñandú “vive solo”, en época de reproducción pasa algo digno de historieta: el macho se convierte en súper papá.
En El Palmar, cuando varias hembras ponen sus huevos en un mismo nido, todas se van como si nada, y es el macho el que se queda incubando hasta 50 huevos, cuidándolos día y noche, defendiendo el nido a patadas voladoras (literal) y después criando solo a los charitos durante meses.
Mientras tanto, las hembras… ya están pensando en la próxima puesta.
Moral del ñandú palmarense: corre rápido, se camufla mejor que un ninja entre las palmeras, y encima se banca la paternidad completa sin quejarse. Un héroe silencioso del pastizal entrerriano 😄🌿
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